La importancia de respirar bien

Tu respiración es lo único que puede influenciar tu sistema nervioso autónomo de forma consciente. Tu respiración lidera, tu cuerpo la sigue. Y esas 5.000 a 30.000 respiraciones al día tienen la capacidad de influenciarte de forma positiva o negativa de varias maneras.

El como respiras puedes ser crucial en disminuir por ejemplo: una crisis de angustia, un trastorno de ansiedad generalizado o una crisis de pánico. Y hará la diferencia entre un metabolismo acumulador o quemador de grasa.

Nada le comunica de mejor forma que tu respiración a tus células, de que estás fuera de peligro y a salvo:

  • Si tu respiración es corta, rápida y torácica, la respiración que solemos tener cuando estamos bajo estrés, le comunicas a tu cuerpo que estás en peligro.
  • Si tu respiración es lenta, larga y moviliza tu diafragma, le comunicas a tu cuerpo que estás a salvo, cesando la liberación de las hormonas del estrés.

Por lo tanto te propongo que pongas atención en como respiras y empieces a hacerlo de forma abdominal o diafragmática, asegurándote de que tu abdomen, y no tu tórax, se expanda con cada respiración.

Proponte respirar de esta forma al menos 3 veces por día, por ejemplo: mientras esperas que hierva el agua para tu agua tibia con limón, o mientras preparas tu jugo verde, te hará estar presente en el aquí y ahora y evitarás pensar en las 8 mil cosas pendientes que tienes por hacer. Si agendas el respirar bien, 20 respiraciones largas y lentas varias veces por día, con el tiempo lo transformarás en un hábito. O incluso mejor si comienzas a practicar alguna disciplina que trabaje con la respiración: tai chi, qi gong, yoga, o caminar tranquilo por la naturaleza.

Crea el ritual de concentrarte en respirar bien, es crucial para hacer el switch entre aumentar y quemar los depósitos de grasa y esencial si quieres cultivar tu calma, calmar tu mente, dejar de actuar bajo un estado persistente de estrés y lograr una salud óptima.

Te sugiero hacerlo de la siguiente forma:

  1. Siéntate con la espalda recta, suélta la ropa apretada y sácate los zapatos si lo sientes necesario.
  2. Cierra los ojos y pon tu atención en tu respiración.
  3. Coloca una mano en tu abdomen y otra en tu pecho y evalúa si estás respirando de forma torácica o abdominal.
  4. Respira profundamente llenando tu abdomen de aire, de forma lenta y pausada.
  5. Contén la respiración por 2 segundos.
  6. Suelta el aire de forma lenta por la nariz, tratando de que la espiración sea más prolongada que la inspiración.
  7. Elimina primero el aire del abdomen alto y costillas, luego el de la mitad del abdomen y finalmente el aire del abdomen bajo.
  8. Haz una pausa y vuelve a comenzar.
  9. Repítelo 20 veces.
  10. Intenta cada vez ir alargando la inspiración y espiración.

En 2 semanas notarás los beneficios, lo que facilitará el que mantengas esta rutina con el tiempo, generando finalmente el hábito.

Te desafío a que empieces hoy y me cuentes en un par de semanas que beneficios has notado.

¿Te anotas?

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¡Un abrazo grande!

Loreto

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